El tema de las personas consideradas tóxicas podría llenar libros, y estoy segura de que muchos serían un éxito. Miles de personas los comprarían con la esperanza de encontrar la clave para lidiar con esas personas indeseadas, o al menos encontrar argumentos para ponerles límites y que, por fin, nos dejen en paz.

Estas personas parecen tener un talento innato para sacar lo peor de nosotros mismos: nos remueven por dentro, nos causan estrés, e incluso pueden arruinar un evento social, una reunión de amigos, una cena familiar o hasta un día de trabajo. Pero aquí surge una pregunta importante:
¿Vas a seguir permitiendo que otras personas tengan el poder de arruinarte tu día, la semana o incluso tu vida entera?
En principio lo más fácil es simplemente deshacerse de ellas, decirles adiós y no volver a verlas jamás. Pero, en muchos casos, esto no es posible: tal vez se trate de un jefe, un compañero de trabajo, un familiar o alguien con quien no puedes evitar la convivencia diaria.
Pero, ¿has pensado alguna vez que esas personas pueden ser una fuente de autoconocimiento y autoestima?
No siempre es fácil descubrir qué hay detrás de nuestro malestar cuando estamos en presencia de personas que nos resultan insoportables. El dolor que sentimos puede ocultar aspectos de nosotros mismos que no hemos identificado, y podemos proyectar en los demás aquello que nos incomoda de nuestra propia personalidad.
Si en lugar de simplemente evitarlas, lograras mirar más allá de su comportamiento y descubrieras el origen de tu malestar, ese dolor que sientes comenzará a transformarse. De hecho, esas personas, a las que llamamos «tóxicas», pueden convertirse en una herramienta muy valiosa para fortalecer nuestra autoestima.
Cada vez que alguien te hace sentir mal, hay una oportunidad, para identificar qué aspectos de ti se activan en su presencia, para conocerte mejor y, lo más importante, para recuperar el poder sobre tus emociones.
Los demás tienen el poder sobre ti solo hasta que descubres cómo y por qué se lo has entregado.
Es en ese momento, cuando las personas tóxicas dejarán de tener la capacidad de afectarte, y serás tú, quien establezca los límites saludables, desde un lugar de autoconfianza y seguridad. Tu autoestima se verá reforzada al saber que tú tienes el control sobre cómo te sientes, y ya no dependerás de las actitudes o acciones de los demás para mantener tu equilibrio emocional.

Susana Ribeiro Freitas
Psicóloga y terapeuta Gestalt
