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¿Cómo evitar el estrés postvacacional?

¿Vienes de estar viviendo «a placer» y de pronto ves que te está costando volver a trabajar?

¿Sientes desmotivación, cansancio, insatisfacción, desánimo, frustración, estados de ansiedad, culpabilidad, fracaso, inseguridad, a disgusto, desilusión, apatía, etc.?

Si es así, es que estás sufriendo estrés postvacacional.

¿Qué podemos hacer para que la cosa no nos agobie tanto?

Vivimos en una sociedad del bienestar, en la que podemos permitirnos el lujo de la ociosidad, y en la que erróneamente, tanto libertad como felicidad se vinculan a la posibilidad de hacer solo lo que a uno le agrade. Por lo que pretendemos «hacer sólo lo que queremos» para así llegar al culmen de la libertad y la felicidad.

Y volver al trabajo no va precisamente en esta dirección.

No obstante, deberíamos saber que la tendencia que tienen las personas que gozan de ocio sin fin, es pasiva, y de escasa aportación a la sociedad. ¿La cruda realidad?, muchas de ellas acaban siendo vidas tediosas.

Y es que, necesitamos períodos breves de placer, si, pero no vivir en una vida de ocio constante, puesto que biológicamente está en juego nuestra propia supervivencia como especie.

Ahora bien, tampoco vamos a engañarnos, la motivación de trabajar por sobrevivir tampoco está en nuestros planes.

A partir de tomar consciencia, podremos tomar acción y reconquistar nuestro bienestar y nuestro equilibrio.

Identifica aquellas actividades que te gustan y que haces bien.

Valoras tus habilidades, cuando nos sentimos frustrados, tristes, apáticos, cansados, etc. nos cuesta darnos el valor que tenemos.

Búscale un sentido a tu vida. La búsqueda de un sentido de vida marca la diferencia entre personas capaces de disfrutar de los momentos de placer que suceden a diario.

Poco a poco irás sintiéndote mejor y la transición se te hará mucho más agradable.

Susana Ribeiro-Psicologa Gestalt

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¿Que puedo hacer para no sufrir?

Una consulta muy habitual que me hacen es la siguiente:

«Me dejó mi pareja y me paso el día evitando el llanto, en el trabajo, con los amigos, con la familia, he perdido el apetito, tengo insomnio, y ansiedad, quiero que se pase cuanto antes, quiero pasar pagina lo mas rápido posible, ya que está totalmente descartado que volvamos, a ser pareja». 

Se entiende muy bien que uno no quiera sufrir por alguien que nos ha dejado de lado. ¿Verdad? Por este motivo pensé en escribir este pequeño articulo, para que podamos entender que hay que hacer en una situación así.

Es difícil generalizar sobre las rupturas de pareja y lo que ello conlleva, ya que detrás de cada ruptura, hay una história en común, el tiempo que llevaban, si tienen hijos o no, la historia individual de cada uno de ellos… Y también són muy importantes los motivos que han llevado a terminar la relación.

Cuando existe la expectativa de no sufrir habrá  que entender y conocer los mecanismos internos que tiene nuestro cuerpo para hacer frente a esta situación, ya que resulta muy importante para poder procesar el sufrimiento, sus síntomas y poder controlarlo. Lo primero que suelo aclarar es que no hay que avergonzarse de sufrir por amor, ya que eso significa que somos personas comprometidas y que disfrutamos al máximo de las relaciones. 

Otra cosa muy importante es que muchas veces sufrimos por como nos hacía sentir esa persona, y está claro que los demás que nos aprecian pueden aflorar en nosotros sentimientos de bien estar, pero es importante saber que esos sentimientos los tenemos en nosotros mismos, y los podemos generar nosotros mismos sin dependencia de otras personas.

Sufrimos por los motivos mencionados y unos cuantos más,  todos válidos, ya que la manera que tiene nuestro organismo para procesar los cambios difíciles y no elegidos es en forma de sufrimiento. Ahora bien, si lo que pretendemos es controlar dicho sufrimiento. 

Le hemos de dar un buen lugar al sufrimiento, obviarlo, esconderlo, evitarlo ya lo hemos intentado y no sirve. Que significa darle un buen lugar, pues significa que dejemos que esté y lo aceptemos y para ello elegiremos una hora al día para expresar el dolor en la forma que sea, llorando, recordando, imaginando que todo vuelve a ser como antes, lo que salga sin filtro y sin judgarnos.

Esta es la manera de controlar el sufrimiento que resulta de maravilla. Te atreves a probar.En las siguientes sesiones de terapia, aprovechamos este momento vital tan difícil para conocernos mejor y convertir un momento de dolor en una oportunidad.