¿Vienes de estar viviendo «a placer» y de pronto ves que te está costando volver a trabajar?
¿Sientes desmotivación, cansancio, insatisfacción, desánimo, frustración, estados de ansiedad, culpabilidad, fracaso, inseguridad, a disgusto, desilusión, apatía, etc.?
Si es así, es que estás sufriendo estrés postvacacional.
¿Qué podemos hacer para que la cosa no nos agobie tanto?

Vivimos en una sociedad del bienestar, en la que podemos permitirnos el lujo de la ociosidad, y en la que erróneamente, tanto libertad como felicidad se vinculan a la posibilidad de hacer solo lo que a uno le agrade. Por lo que pretendemos «hacer sólo lo que queremos» para así llegar al culmen de la libertad y la felicidad.
Y volver al trabajo no va precisamente en esta dirección.
No obstante, deberíamos saber que la tendencia que tienen las personas que gozan de ocio sin fin, es pasiva, y de escasa aportación a la sociedad. ¿La cruda realidad?, muchas de ellas acaban siendo vidas tediosas.
Y es que, necesitamos períodos breves de placer, si, pero no vivir en una vida de ocio constante, puesto que biológicamente está en juego nuestra propia supervivencia como especie.
Ahora bien, tampoco vamos a engañarnos, la motivación de trabajar por sobrevivir tampoco está en nuestros planes.
A partir de tomar consciencia, podremos tomar acción y reconquistar nuestro bienestar y nuestro equilibrio.
Identifica aquellas actividades que te gustan y que haces bien.
Valoras tus habilidades, cuando nos sentimos frustrados, tristes, apáticos, cansados, etc. nos cuesta darnos el valor que tenemos.
Búscale un sentido a tu vida. La búsqueda de un sentido de vida marca la diferencia entre personas capaces de disfrutar de los momentos de placer que suceden a diario.
Poco a poco irás sintiéndote mejor y la transición se te hará mucho más agradable.
Susana Ribeiro-Psicologa Gestalt
